Ferrari-Lancia D50 de Fórmula 1, 1956
      El 4º Mundial de Fangio

      


      El Ferrari-Lancia D50 marcó un hito muy importante en la historia de la casa de Maranello. Fue un monoplaza nacido dos años antes en Turín, diseñado por Vittorio Jano para Lancia, y que terminó corriendo y ganando con los colores del Cavallino. El D50 compitió como Ferrari-Lancia durante la Temporada de 1956 y fue el monoplaza con el que Fangio ganó el cuarto de sus cinco títulos mundiales.

      El D50 nació por voluntad de Gianni Lancia, hijo de Vittorio, fundador de la marca de Turín. Su diseño fue el último de una serie de coches deportivos de Lancia, denominados todos con la letra "D" en su nombre y pertenecientes a una saga de vehículos que lograron triunfos en todas las competiciones y carreras de prestigio de la época.

      Diseñado por Vittorio Jano, muy conocido por haber sido el técnico que concibió los Alfa Romeo de Gran Premio en los años que transcurrieron entre las dos guerras, pensó en el Lancia D50 como un coche lo más compacto posible, y fue construido en función de un motor de 8 cilindros en V a 90º de 2500cc, lo más pequeño y ligero posible.

      Lancia fabricó varios motores en diferentes versiones, con medidas de su diámetro y de carrera distintos, permitiendo un amplio abanico de mecánicas para distintos circuitos. Las variantes fueron, al menos tres: Una de 2480cc y con 74x72mm de diámetro de carrera, otra con 2486cc con carrera corta de 76x68,5mm y otra de 2499cc y 73,6x73,1mm. La potencia en las primeras versiones fue de unos 250CV a 8.100rpm.

      El motor estaba alimentado por una mezcla de gasolina de avión, benceno y alcohol. Estaba situado en la parte delantera del coche y tenia función portante, convirtiéndose en una parte estructural del chasis, lo que permitió ahorrar espacio y el peso, de una estructura de soporte para el grupo Motor-Caja de Cambios.

      El V8 de Lancia, estaba instalado en el D50 con una inclinación de unos 12 grados respecto del eje longitudinal del coche, eso permitía la colocación del árbol de transmisión al lado del asiento, y que el piloto pudiera situarse en una posición más baja en el habitáculo.

      Para lograr el máximo equilibrio de masas, y mejorar el reparto de pesos entre las ruedas, Jano diseñó unos depósitos de combustible, que estaban situados en los laterales del coche, minimizando de este modo, las diferencias de comportamiento del monoplaza con los depósitos llenos o con poca gasolina. Además, el diseño y la ubicación de los depósitos ubicados en el exterior, entre las ruedas delanteras y traseras, tenía también una función aerodinámica. Gracias a todo ello, el Lancia D50 fue en su origen, uno de los coches más compactos y manejables de la época.

      Lancia solo pudo utilizar el D50 en cuatro pruebas del Mundial. Gianni Lancia contrató al Campeón del Mundo Alberto Ascari como líder de su equipo, acompañado de Luigi Villoresi y por el joven Eugenio Castellotti. En su debut en la ultima carrera de 1954 celebrada en España, Alberto Ascari logró la pole, pero se retiró después de 10 vueltas por culpa del embrague, cuando iba destacado en cabeza.

      Al año siguiente Ascari se clasificó segundo en los entrenamientos del GP de Argentina, pero abandonó durante la carrera. Después logró la victoria en Turín y en Nápoles en pruebas no puntuables para el Mundial.

      En Montecarlo Ascari se salió del circuito en la chicanne del puerto, cayendo al mar mientras iba primero, llegando Castellotti segundo y Villoresi quinto con los otros D50 del equipo. Días después, Ascari moría en unas pruebas celebradas en Monza, cuando estaba pilotando un Sport de Ferrari que pertenecía a Castellotti.

      Aquello fue el comienzo del fin de la aventura de Lancia en la F-1. El equipo decidió abandonar la actividad deportiva y las dificultades económicas llevaron más tarde a la cesión de la fabrica, a FIAT. A su vez FIAT, hizo llegar a Maranello los ocho Lancia D50 construidos, para ser utilizados por Ferrari, garantizando además, una contribución anual de 50 millones de liras a la Casa de Modena. Jano acompañó a sus "hijos" en su traslado de Turín a Modena, con el cargo de consultor.

      Con la llegada de un material de primer orden, Ferrari se encontró de golpe con la solución a sus malos resultados del año anterior. En 1955 sus 625 F-1 y los 553 y 555 F1 "Squalo", no habían logrado los resultados que de ellos se esperaba, aunque también todo hay que decirlo, la superioridad del equipo Mercedes con sus "flechas de plata" y del pilotaje de Fangio, no dejaron mucho para poder disputar.




      Ferrari modificó y mejoró muchos aspectos del D50, colocando tubos de refuerzo en el hueco del motor para garantizar una mayor resistencia, revisó las suspensiones, sustituyendo el elástico delantero por resortes helicoidales, aumentó la potencia del motor, que alcanzó los 265CV a 8000rpm, los depósitos laterales fueron incorporados a la estructura de la carrocería, y quedaron en reserva, reemplazados por un gran deposito trasero, se abrió un nuevo espacio para los tubos de escape, a través de los laterales y en algunos circuitos revirados como Mónaco, se disponían de versiones en carrocería corta, todo un alarde de sofisticación en aquellos años... había nacido el Ferrari-Lancia D50.

      Gracias a disponer de seis monoplazas operativos, Ferrari contrató a un numeroso equipo de pilotos liderados por el Campeón del Mundo de la anterior temporada, Juan Manuel Fangio, fichado tras la retirada de Mercedes. A su lado Ferrari colocó al inglés Peter Collins y a los jóvenes italianos Luigi Musso y Eugenio Castellotti, este ultimo procedente de Lancia. En cuatro ocasiones la Scuderia hizo correr al español Alfonso de Portago, el cual lograba por fin entrar en Ferrari como piloto oficial, después de haber figurado durante varios años como piloto cliente en las categorías de Sport. A lo largo de la temporada, corrieron también los belgas Olivier Gendebien, Paul Frère y André Pilette, los dos últimos en su GP de casa, en Spa Francorchamps, y en Alemania Ferrari hizo debutar al italiano Giorgio Scarlatti.

      Con todos estos pilotos, Ferrari dispuso de una de las mejores plantillas que jamás haya tenido a lo largo de su historia, lo que unido al excelente rendimiento del D50 desde los primeros compases del campeonato, permitió a Fangio proclamarse de nuevo, Campeón del Mundo.

      Todo el conjunto formaba un bloque muy unido, que hacia de Ferrari una escudería invencible. Se intercambiaban los coches entre ellos cuando surgían averías, ya que lo permitía el reglamento por aquel entonces y realizaban estrategias de equipo, que les hizo imponerse en cinco de las siete pruebas a que estaba programado el campeonato. Collins se clasificó tercero con dos victorias y dos segundas posiciones, siendo uno de los protagonistas de aquella temporada, que permitieron al "chueco" lograr su cuarto Titulo Mundial.

JM Fangio en el GP de Inglaterra



    Texto: Fede García
    Artículo escrito para Revista "Mini Auto" nº 68
    Fotografías: Ferrari Fórmula 1 - Catalogue 1948-1988
    y Ferrari "Les Grandes Marques", Editorial GRUND
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