Gilles Villeneuve
      Mito y Leyenda

       


      Su luz brilló de una forma muy intensa, pero por causas del destino, muy breve: menos de cinco años, entre el otoño de 1977 y la primavera de 1982... un periodo de tiempo que en la historia del automovilismo marcó una época... la época mítica e inolvidable de Gilles Villeneuve.

      Gilles nació el 18 de Enero de 1950 en Chambly, un pequeño pueblo de la zona francesa del Québec, en Canadá. Desde niño se aficionó a los deportes de nieve y descubrió en los moto-trineos su autentica pasión por la velocidad. Debutó a los 17 años y se convirtió en un especialista muy bueno... cuando no había nieve se dedicaba a los coches. Comenzó en 1971 con escaso éxito en algunas pruebas de velocidad, con un Ford Mustang que él mismo preparaba. Dos años después debutó en la Fórmula Ford, con un Magnum: dos carreras, dos victorias y el Campeonato de Québec. En 1974 pasó a la Fórmula Atlantic, con un March y en 1976 tuvo sus mayores éxitos: nueve carreras ganadas sobre diez, el titulo canadiense y el titulo estadounidense.

      James Hunt lo descubrió, de un modo impensable para un piloto actual de F-1. James iba a ser la estrella de Trois Rivières en 1976, cuando se inscribió en una prueba de la fórmula Atlantic. Hoy en día, parecería inconcebible que alguien como Hunt, con un Campeonato del Mundo a la vista, lo arriesgara todo por pilotar un March de F-Atlantic, y sin embargo lo hizo... James amaba el reto de las carreras, casi tanto como su vida.

      Gilles podría haberse esfumado como el enésimo piloto aficionado condenado a no llegar nunca, quizás el mundo en general nunca lo habría conocido, pero por cosas del destino, Hunt estaba allí...

      Cuando James Hunt volvió a Europa, llamó inmediatamente a Teddy Mayer, responsable de Mclaren en aquellos años. ..."Teddy??... Tienes que darle una oportunidad a este Villeneuve, es extraordinario!!..., nunca he visto nada igual, prácticamente rebotaba en el muro en todas las curvas, su control del coche es fenomenal..."

      En 1977 fue solicitado por Mclaren para disputar los tests anteriores al GP de Gran Bretaña en Silverstone,... a Gilles le dieron un viejo Mclaren M23 para que se desfogara; fue como si Van Gogh se hubiera topado con un lienzo... la técnica de pilotaje de Villeneuve no era algo de una belleza convencional; lo que Gilles hizo en Silverstone fue lo que haría siempre durante los siguientes cuatro años y medio... perseguía y sobrepasaba con frecuencia los limites de velocidad de paso por curva sin perder el control... para Gilles, hacer un trompo era tan natural como cambiar una marcha o frenar.

      Para Villeneuve era el modo extremo de hallar el limite,... en Mclaren perdieron la cuenta de los trompos que se marcó Gilles aquel día en Silverstone, no obstante, lo que más les impresionó es que no dañó el coche, ni siquiera caló el motor, y sin embargo llegó undécimo.

      El 21 de Septiembre del 77, Enzo Ferrari se hizo con sus servicios, para sustituir a Niki Lauda en las dos últimas carreras de la temporada, al lado de Carlos Reutemann...
      Gilles tenía a su cargo a su mujer Joanna, y a sus dos hijos, Melanie y Jacques, y a sus 27 años necesitaba una situación estable, que combinaría su explosivo talento con una vida privada tranquila y sencilla.

      A Gilles le horrorizó la manejabilidad del Ferrari 312T2... "Comparado con el Mclaren y el F-Atlantic, el Ferrari es un Callo..." dijo en una entrevista en Mosport,"Creo que aquí iría más rápido con el viejo March..."

      Debutó en Canadá con un 12º puesto, después en Japón chocó con el Tyrrell de Peterson y su bólido salió despedido del circuito, matando a dos espectadores que se encontraban en una zona no autorizada... La mañana siguiente, Enzo Ferrari apenas podía dar crédito al ver los bajos de su coche en el periódico, con el "loco canadiense" todavía cogido al volante. "Enzo no entendía lo que se le había venido encima...", comentó Reutemann semanas más tarde."Un día tenía a Niki Lauda, y el día siguiente a este maníaco...". No obstante, si James Hunt descubrió a Villeneuve, fue Enzo Ferrari quién lo pulió y lo hizo. Lo confirmó para la temporada 1978. Gilles era un piloto a lo Ricardo Rodríguez, la antitesis ideal a la perfección clínica de Carlos Reutemann. El Commendatore lo adoraba.

       

       
    Secuencia de un accidente típico de Gilles...


    ...cogía sus cosas, y a boxes...




      Otros tres accidentes en los inicios de 1978 (Brasil, EE.UU. y Mónaco) desencadenaron muchas polémicas, pero su velocidad punta no se podía discutir. Los mecánicos del equipo lo empezaron a llamar "el aviador".

      Gilles aprendió rápido, gracias a su compañero Carlos Reutemann, el cual lo machacó con el inconducible 312T2, pero con el mejorado T3 las cosas se igualaron, llegando con creces a estar a su altura.

      Su primera victoria con Ferrari llegó a final de temporada, en el GP de Canadá. Conquistó otros tres triunfos en 1979 (Kyalami, Long Beach y Watkins Glen), más un cuarto puesto en la Carrera de Campeones, no puntuable para el Mundial.




    Lucha sin cuartel, en curvas y rectas...


      En la temporada de 1979, podía haber conquistado el titulo mundial, pero Gilles no atacó nunca, todo lo contrario, ayudó a Jody Scheckter, amigo además de ser el primer piloto de Ferrari, a conquistar el máximo galardón.

      De todos modos, el espectáculo que Gilles ofrecía a sus seguidores no bajó nunca de nivel, llegando a su máximo exponente en Dijon, compitiendo en las ultimas vueltas de la carrera, codo con codo con el Renault de René Arnoux. Sus ruedas se tocaron en varias ocasiones, no dejando ninguna porción de pista sin hollar. En un circuito lleno de rasantes ciegos y curvas largas, la exhibición de reflejos y de pilotaje que se pudo ver por TV fue cautivadora (ver video bajo este texto). Algunos de sus colegas pensaban que estas diabluras iban más allá de lo aceptable, Gilles, decían, se había vuelto más bestia que brillantemente rápido, más valiente que talentoso. Gilles respondió muy tranquilo."Luchábamos por el segundo puesto y era la última vuelta, nadie más estaba involucrado. Nadie salvo nosotros sabia exactamente como estaban nuestros coches. Si alguien tiene algo que decirme, puede decírmelo a la cara..."






      A 1979, le siguió un año para el olvido, con un Ferrari 312 T5 muy poco competitivo. En 1981 Ferrari presentó el 126C Turbo, que Gilles condujo a la victoria en Montecarlo y en el Jarama, desencadenando oleadas de entusiasmo en todos sus seguidores... su popularidad era abrumadora, su espíritu de luchador incansable, sus adelantamientos imposibles cortaban la respiración, su arrojo, su sonrisa cautivadora eran una mezcla explosiva de su alto potencial.

      La gente enloquecía, y sus fans afirmaban tener la "fiebre Villeneuve"...



       
    Con el 126CK hizo la Pole en Imola el dia de su estreno y en el Jarama realizó una carrera épica,
    que todos sus seguidores recordaremos siempre...

       
    Los fotógrafos lo seguían por delante y por detrás...

      1982 podría haber sido su año mágico, pero el destino había decidido otra cosa... Todo empezó en Imola: Gilles iba en cabeza, seguido por su compañero de equipo Pironi. Ambos se adelantaban mutuamente, un par de veces, para divertir a la galería, al menos era lo que él creía... desde el Box de Ferrari se mostraba un cartel con la palabra SLOW (reducir), que Pironi no respetó, adelantando a Villeneuve en la última vuelta y robándole la victoria... Gilles se disgustó, se sentía traicionado por un equipo al que había ofrecido todo su potencial, para luego no verse compensado debidamente... dentro de él, se sentía herido...


    Circuito de Imola 1982...

      La presión aumentó todavía más. En Fiorano, unos días más tarde, el director del equipo Ferrari, Marco Piccinini, intentó salvar el distanciamiento convocando una reunión entre sus dos pilotos. Pero en vez de eso, Piccinini irritó aún más a Gilles al decirle:"Bueno, yo estaría también molesto si me hubiesen vencido...". Gilles creía que ya solo le quedaba un defensor en Ferrari, el propio Enzo... Villeneuve entró en la sala de reuniones, ignoró a Pironi, a Piccinini y a Mauro Forghieri (ingeniero jefe del equipo), y le dio la mano al Commendatore. Había nacido una nueva era en Ferrari: "La era Villeneuve..."

      Antes de Zolder, Piccinini estuvo hablando con Joanna, la esposa de Gilles, ella le dijo:"Él es así, siempre confía en alguien hasta que le demuestran lo contrario..." luego le comentó: "Si Didier va en cabeza, más vale que le digas que afloje el ritmo, si no, Gilles lo echará de la pista... y no bromeo..."

      El 8 de Mayo, durante los entrenos en Zolder, Gilles estaba luchando para alcanzar los tiempos de Pironi, el cual le adelantaba por una décima, salió a la pista con su último juego de neumáticos de calificación,... en su vuelta lanzada, vio el March de Jochen Mass rodando muy lento por delante suyo al aproximarse a la chicane, calculó que lo alcanzaría justo a la salida y así no perdería tiempo... Sin embargo, en lugar de desplazarse o a la izquierda o a la derecha de la pista, Mass se quedó en medio... ¿Había visto a Villeneuve por sus retrovisores? ¿Por que lado pasaría Gilles?


    Zolder 1982, Gilles salía a por una Pole que nunca consiguió...

      Hoy en día, sin neumáticos de calificación y con una diferencia relativamente pequeña entre juegos de neumáticos nuevos y usados, un piloto en la situación de Gilles habría levantado el pie y esperado a tener la trazada libre. Pero en 1982 la diferencia entre neumáticos de calificación y de carrera era de unos dos segundos, Villeneuve tenía que correr el riesgo.

      Decidió adelantar a Mass por la derecha, el lado lógico, aun cuando el hueco era pequeño... entonces Mass pareció reaccionar de repente y se desplazó aún más a la derecha, como dejando espacio a Gilles por la izquierda. La rueda delantera izquierda del Ferrari chocó contra la parte trasera derecha del March, lanzándolo por los aires, cayendo de morro, y arrancando los arneses del chasis... Gilles salió disparado fuera del coche, impactando su cuerpo brutalmente contra las protecciones del otro lado de la pista, sufriendo unas lesiones que le causaron la muerte.

      Poca gente del mundillo de la F1 acudió a su funeral: Bruno Giacomelli, René Arnoux, Jody Scheckter... Gilles estaba de cuerpo presente, de blanco inmaculado.

      Jody fue el único que habló en la iglesia de Berthierville."Le echaré mucho de menos" dijo,"Ha sido el piloto más rápido que jamás hayamos conocido, y era un gran amigo... pero no se ha ido del todo, el recuerdo de lo que fue y lo que hizo, permanecerá siempre con nosotros..."

      Él que había alardeado tantas veces con la muerte, no pudo esta vez escapar a su llamada... la suerte le había reservado otro destino... Villeneuve entró sin saberlo en la leyenda y el mito, y su recuerdo permanecerá para siempre en el tiempo, como dijo en su día Jody Scheckter.



    Texto: Fede García
    Bibliografía: El Mito Ferrari de Planeta Agostini, y "El Verdadero Villeneuve", artículo publicado por F1 Racing nº37
    Fotografías: Montaje de presentación realizado por Gustavo Morales y Fotografías del archivo del autor
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